No es extraño que en muchas ocasiones se haga un mal uso de los porcentajes. Un caso típico es realizar la suma de porcentajes sin tener en cuenta a qué hacen referencia.
Recordemos que un porcentaje, al igual que una fracción, siempre es de algo. No podemos hablar de un 10% por sí solo sino del 10% de una cantidad.
Pongamos un ejemplo:
No podemos sumar el 10% de los españoles con el 20% de los franceses ya que hacen referencias a partes de un total distinto. Éste tipo de errores es frecuente encontrarlo en medios de comunicación.
No recuerdo si alguna vez he hecho referencia a la página www.malaprensa.com, en la que casi diariamente nos ofrecen ejemplos del mal uso de las matemáticas en los medios de comunicación, operaciones, cantidades extrañas, errores numéricos, gráficos manipulados,...
Aprovechando que hoy he comenzado a volver a explicar los porcentajes a mis alumnos y alumnas de 1º de ESO he vuelto a darme un paseo por malaprensa y me he encontrado con el siguiente artículo.
Espero que Josu Mezo no se moleste por "copiar y pegar" su entrada
Fue publicado el 25 de diciemdre de 2011, y me parece un buen ejemplo para analizar y comentar:
En estas fechas tan entrañables, me llena de orgullo y satisfacción
presentarles una nueva entrega de Malaprensa, plenamente acorde con los
días que vivimos de celebraciones familiares en torno a una mesa repleta
de deliciosos manjares. Precisamente, el reportaje sobre los precios de
los alimentos más demandados en estas fiestas es un clásico del
periodismo navideño. Y ayer, día de Nochebuena,
El Correo, fiel a esa tradición, publicó un texto titulado
El pescado, por las nubes, que venía acompañado de
este gráfico:

Simpático, ingenioso, pero, como advierte cualquier lector que preste
algo de atención, lleno de errores, no pequeños, sino enormes, en los
cálculos de los porcentajes. Mi tocayo Josu (gracias), me ha mandado el
gráfico corregido, señalando todos los errores. Por mi torpeza
informática no soy capaz de reproducirlo aquí. Pero el problema básico
parece que es el siguiente: los porcentajes de subida de precios están
mal calculados porque el autor ha comparado la diferencia de precio con
los precios finales, no con los precios iniciales.
Así, por ejemplo, el besugo ha subido de 39,9 a 46,9 euros, es decir, 7
euros de aumento. 7 euros son el 17,5% de 39,9 euros, el precio
inicial. Pero en el gráfico dice que la subida ha sido del 15%, que es
lo que resulta de comparar 7 euros con el precio final.
La diferencia entre 15% y 17,5% no es espectacular. En fin, un despiste
lo tiene cualquiera... Pero claro, el problema lo tenemos cuando los
aumentos de precios son más grandes. Es el caso del rodaballo, que ha
pasado de 9,9 a 17,9 euros. Un aumento de 8 euros sobre 9,9 es un 81% de
subida. Pero al calcularlo sobre el precio final el gráfico dice que el
aumento ha sido del 45%. Lo mismo pasa con las nécoras: su aumento de
precio, de 11,9 a 21,9 euros es realmente del 84%, pero el gráfico dice
que es el 46%.
Peor es el caso de la merluza: ha subido de 5,9 a 15,9 euros. 10 euros
de subida, sobre un precio inicial de 5,9 es un aumento del 169%. Pero
el autor dice que ha subido un 54%, que es menos incluso que lo que
resulta de comparar 10 euros con 15,9 (sería un 63%).
Todavía es mayor el lío en el caso de la almeja fina y el bogavante, ya
que ni siquiera está bien calculado el aumento de precio en euros. La
almeja fina se dice que ha subido de 11,9 a 28 euros, lo que serían 16,1
euros, pero el rótulo dice que han subido 8,1 euros. El porcentaje
calculado (29%) saldría de dividir 8,1 por el precio final de 29 euros,
pero como los datos de precio inicial, precio final, y subida, no
cuadran, es imposible saber cuál es el porcentaje correcto. Para el
bogavante se dice que el precio ha pasado de 24,9 a 32 euros, que da una
diferencia de 7,1 euros, pero el rótulo afirma que la subida es de 5,1
euros. El porcentaje del 22% que se publica coincide en este caso con
dividir 7,1 entre el precio final de 32 euros, así que podemos suponer
que la cifra errónea es la subida de 5,1, y que realmente el aumento es
del 28,5%.
En definitiva, en este caso puede decirse con justicia la típica frase
de que el gráfico "solo acierta por casualidad": los únicos porcentajes
correctos son los que no ha calculado (porque el precio no ha subido) o
los que son tan pequeños que, con el redondeo a la unidad, salen igual
si se calcula sobre el precio original y el final (gambas, chuletillas
de cordero y cabrito).
Se puede ser de letras (como yo) y se puede ser de ciencias. Lo que no se puede es no saber matemáticas de 1º de la ESO (12 años) y escribir en los periódicos.